De la imagen poética a la imagen fílmica. Vicente Huidobro. Escritores y el cine I

La relación entre la literatura y el cine ha generado, genera y generará un desbordante conjunto de repertorios bibliográficos. El gusto, afán y perversión de los teóricos y críticos, tanto cinematográficos como literarios, nos empuja a buscar los nexos subyacentes entre los dos campos de creación artística. Hasta tal punto que muchas veces nos atrevemos a afirmar que el cine es un género literario más. Aseveración fundada en el hecho constitutivo de la imagen cinematográfica como tal, que no es otra cosa que verbalizar con la imagen en movimiento un pulso interno del alma. Dicho de otra manera, el cine bautiza con la imagen cinética las inquietudes de un ser o las esporas de un ser colectivo.

 

De la locura, la soledad y el cine.

La relación entre vida y arte es mucho más íntima de lo que comúnmente nos atrevemos a afirmar. Algunos pensarán que el arte no tiene nada que ver con la vida, que prefieren vivir y no gastar su tiempo en banalidades culturales, en productos de nula relevancia para su quehacer diario. Otros pensarán que la vida está llena de arte, que todo es susceptible de convertirse en un punto, en un soporte para la expansión de la belleza. Mi ánimo, lejos de las ideas unidimensionales, me inclina, no obstante, hacia la segunda opción. Pero me gustaría explicarme. Por eso os ruego un momento de vuestro tiempo. Seguid, sin más, con vuestros ojos, los trazos de mi camino, entre el cine y la vida.
 

Tres miradas para el cine

El dramaturgo español Valle-Inclán declaraba en una conversación mantenida con Martínez Sierra y publicada en ABC (7/12/1928) que hay tres miradas, tres actitudes estéticas con las que afrontar la creación y, por consecuencia, tres resultados en el tratamiento de los personajes. Dejemos que lo explique él mismo con sus palabras: “creo que hay tres modos de ver el mundo, artística o estéticamente: de rodillas, en pie o levantado en el aire.”  

Cine y literatura: Juntos pero no revueltos

“La novela es mucho mejor que la película”. Con esta sentencia tan rotunda, que tantos de nosotros hemos pronunciado alguna vez, quiero empezar mi primer artículo en la sección Desnudando el cine de CdeC.

Cuando hace poco menos de un año iniciábamos este proyecto de “cine”, una de las cosas que teníamos claras era que queríamos un espacio propio para los editores. Un espacio en el que poder reflexionar y exponer nuestra propia mirada del mundo del celuloide a través de distintos enfoques. Algunas veces analizando temas desde una perspectiva más subjetiva o trascendental, y otras veces planteando cuestiones mucho más pragmáticas. Algunos textos serán más livianos y amenos, otros serán más técnicos o crípticos. Sea como sea, lo que pretendemos es compartir nuestras dudas y conocimientos sobre la materia en cuestión, para así crear debates con todos nuestros lectores activos, que esperemos redunden en la adquisición de nuevas herramientas a la hora de apreciar el cine de una manera más analítica. Así que, sin más rodeos, centremos la cámara en el tema que quiero tratar.